Supongo que de eso va nuestra “historia”,
de las cosas que nunca supiste, las que
yo nunca fui capaz de decir y las que no quisiste escuchar. De los silencios incómodos que tanto nos
asustaban, de las discusiones que “nunca” teníamos, de los besos que nunca nos faltaban y de los abrazos que siempre me
dabas. Cuando quise darme cuenta el viento estaba moviendo todo mi pelo que
no me dejaba ver, las gotas nublaban mi
mirada y el sonido de los árboles rompían ese silencio tan incomodo, ¿Qué fue de nuestra
historia perfecta? El mundo color rosa se destiño dejando ver un
millón de colores con tonos más claros que otros, quizás el sol estaba
alumbrándonos para que viéramos la luz, pero
esa misma era tan fuerte que lo único que hacía era cegarnos y
dejarnos encerrado en esos sentimientos
que nos llevaban a nuestra cabezonería. Hubiera
matado a todo el mundo que se nos cruzara en ese instante, a cada mirada
cotilla esperando alguna lágrima, a los que miraban mientras que mis labios se apretaban en medio de un
sollozo, les hubiera matado para después resucitarles mientras me besabas y me susurrabas al
oído: Te amo mucho, no quiero perderte
jamás.
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